La imagen del Crucificado en el arte diocesano desde el siglo XII

La exposición “La imagen del Crucificado en el arte diocesano desde el siglo XII” podrá visitarse en el Alma Mater Museum desde el 13 de abril y hasta el 13 de mayo y se encuentra dentro de las actividades que ha programado la Archidiócesis de Zaragoza para conmemorar el VII Centenario de su creación por la bula del Papa Juan XXII el 18 de julio de 1318.

La muestra se centra en la representación del Crucificado en el arte de la diócesis de Zaragoza desde el siglo XIII hasta el XXI. Por medio de las piezas expuestas podemos observar cómo ha ido cambiando la estética y la iconografía de esta escena a lo largo de los siglos. A lo largo del recorrido podemos ver la figura del Cristo en las diferentes actitudes en las que es representado en la cruz: triunfante con los ojos abiertos, resignado y ya muerto con expresión serena (Christus patiens) o sufriente (Christus dolens).

Más de veinte piezas entre las que podemos encontrar pintura, material gráfico, orfebrería y especialmente escultura componen el recorrido de esta exposición. De entre las piezas escultóricas expuestas destacan los nombres de artistas como Damián Forment, Javier Sauras o Manuel Miñarro entre otros.

En cuanto al Crucificado, se trata de una representación que no vemos en los primeros tiempos del cristianismo por ser considerada una muerte infamante, en esos momentos destacará la representación de Cristo como Buen Pastor. Será a partir del siglo VI cuando se da la universalización de esta imagen como símbolo del cristianismo. Dentro de esta evolución iconográfica, hasta el s. XI, se representa crucificado con cuatro clavos y vestido con una túnica ceñida mirándonos con serenidad. Poco a poco irá mostrando más su anatomía para terminar cubierto por un simple paño de pureza (perizonium). Ya en el s. XIII el dolor se manifiesta en estas representaciones y vemos a un crucificado con tres clavos y corona de espinas. En el renacimiento se buscará la perfección anatómica y en el barroco se acentuarán especialmente el sufrimiento y las heridas padecidas por Cristo. En el neoclasicismo la expresión de Cristo se volverá más serena pero dentro de un cuerpo agonizante. Finalmente, ya en el arte contemporáneo, se apostará por la tristeza y el drama de la expresión, con formas más rígidas y frías.

Sin lugar a dudas, esta exposición construye un recorrido único para entender las aportaciones que cada época ha hecho en la representación y visión de la imagen de Cristo, con escenas que no nos dejan indiferentes.

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